De apellido Japon

Hubo un árbitro de fútbol, sevillano para más señas, que se llamaba José y se apellidaba Japón Sevilla. Curiosa combinación. Resulta que es el heredero andaluz de un navegante samurai que en el siglo XVII se asentó en la localidad sevillana de Coria del Río, situada aguas abajo del Guadalquivir. Un lugar normal y corriente, con su ayuntamiento, su campo de fútbol, su piscina y su apellido característico. ¿Cómo? Pues sí, Coria del Río tiene un apellido que lo hace único en toda España: Japón, el que lleva el árbitro, cuyos descendientes proceden de aquí.

La historia tiene mucho de cuento oriental. En el año 1614 llegó hasta España una misión japonesa para establecer relaciones políticas y comerciales. La encabezaba Tsunenaga Hasekura, a la sazón samurai de Sendai, una ciudad al norte del país del sol naciente. Sevilla, por aquel entonces, era el puerto de mar más importante de España, y Coria era el antepuerto y lugar de fondeo de los navíos que se dirigían a la ciudad. Ahí se hospedó la delegación japonesa, un montón de tipos estrafalarios ataviados con túnicas que remataban su metro y medio de estatura con unos moños ondulados y que descubrieron a los lugareños los placeres crudos del sushi.

Y, lo que suele pasar en estos casos, superado el revuelo inicial, seis de los nipones le cogieron cariño al lugar, y a algunas lugareñas, y decidieron quedarse. Se casaron y a sus hijos les pusieron «nombres cristianos y, a todos, el mismo apellido, Japón, para entenderse», explican en la Asociación hispano japonesa Hasekura Tsunenaga. La mayoría de sus miembros crecieron oyendo las batallitas de un abuelo que no les contaba una mili con sopas de pan duro, sino las hazañas de un antepasado que vino en un navío fletado por un señor feudal del antiguo Japón y su samurai.

La visita de la misión japonesa fue recopilada en las crónicas de la ciudad. Así: «Nunca tocaban la comida con sus dedos, sino que usaban dos pequeñas varas que ellos sujetaban con tres dedos. Soplaban sus narices en papeles de seda suave del tamaño de una mano, que nunca los usaban dos veces, así que ellos los arrojaban al suelo después de usarlos, y ellos estaban contentos de ver a nuestra gente alrededor precipitándose a recogerlos. Sus espadas cortan tanto que ellos pueden cortar un papel suave poniéndolos sobre el filo y que el viento soplara sobre ellos».
A día de hoy, hay censadas «unas 700 personas de apellido Japón, de primero o de segundo, en Coria y en la provincia de Sevilla, y otras 8 más con 'Japón Japón', seguidos. «Incluso conservan rasgos orientales», explica Pepe Suárez, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Coria. Y, aunque ni en el Bar Reloj del pueblo se sirve sake y a nadie se le ocurre esgrimir un 'konishigua, arigató', adiós, al salir del mismo, este pedigrí centenario ha hecho de Coria un singular altar de adoración japonesa.

Allí hay fervor por la cultura nipona y una conciencia de raíces que estrecha vínculos. De Japón se trajeron los corianos en 1991 una estatua en honor a Hasekura Tsunenaga, en uno de los viajes que el pueblo ha organizado para conocer a sus antepasados. A su vez, Coria del Río es lugar de visita obligada para los japoneses que vienen a España. En el pueblo están deseando que a alguien en Hollywood se le ocurra contar esta bonita historia.

(Publicado en el diario El Correo del 24/08/08)

1 comentarios:

jaume dijo...

Hay mas historias por el estilo, la mas general es que los catolicos de Japon fueron perseguidos y los jesuitas decapitados, por lo que muchos huyeron a España, alguna ciudades son Lora del Rio, y los apellidos Japon, Edo, etc.,no se si es cierto o coincide en el tiempo con el tema del articulo. Pero asi me lo contaron.

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