De Garcia a Gartzia

Nada menos que 324 guipuzcoanos solicitaron a lo largo de 2007 variar sus apellidos en el Registro Civil de los juzgados de Donostia, en la plaza Teresa de Calcuta. Lo que más solicitaron fue el cambio de la grafía al euskera: 276 en total. Además, la base de datos del organismo oficial refleja que otros 48 solicitaron la inversión de apellidos -primero el de la madre y segundo el del padre- y nadie ha solicitado cambiarse de apellido ni unir dos de ellos por medio de un guión y dejar como único apellido inicial los dos primeros, según detalla Belén Quintillán, responsable del registro Civil de Gipuzkoa, ubicado en los nuevos juzgados de la plaza Teresa de Calcuta, en la zona de Atocha donostiarra.

«El cambio de grafía al euskera es, con mucho, el expediente estrella en materia de apellidos», destaca Quintillán. Además es tan simple como formular la solicitud ante el Registro Civil, aunque es el encargado del Registro Civil del nacimiento el que ha de calificar y dar el visto bueno.

En materia de apellidos, como regla general, rige en el Derecho español el principio de la inmutabilidad de los mismos. Los apellidos atribuidos inicialmente a las personas no pueden ser modificados salvo en los casos taxativamente determinados en la ley. Aunque la determinación y modificación del nombre y los apellidos sean cuestiones que afectan a la esfera privada de las personas, el interés público en la estabilidad del nombre y de los apellidos hace que la ley prevea y permita su modificación sólo en determinados supuestos. Fuera de aquellos casos sólo permite el cambio cuando se den circunstancias excepcionales.

La responsable del Registro Civil guipuzcoano detalla que estos supuestos excepcionales en que se admite el cambio de los apellidos se pueden clasificar en los siguientes grupos: 1º modificaciones derivativas, que se producen de forma automática como consecuencia del cambio de los apellidos de los progenitores. 2º modificaciones resultantes de un cambio de estado de filiación de la persona. 3º modificaciones que se producen por efecto de una simple declaración de voluntad de los interesados formalmente emitida. 4º cambios de apellidos que se producen en virtud de autorización gubernativa.

Evitar marginaciones
Respecto al supuesto tercero, el cambio de apellido por voluntad del interesado, es necesario que concurran los requisitos que establece la Ley del Registro Civil y su Reglamento (art. 57 de la LRC y 205 de RRC).

El artículo 57 de la LRC dispone: «El Ministerio de Justicia puede autorizar cambios de nombre y apellidos previo expediente instruido en forma reglamentaria».
Son requisitos necesarios de la petición de cambio de apellidos: 1º que el apellido en la forma propuesta constituya una situación de hecho no creada por el interesado. 2º que el apellido o apellidos que se traten de unir o modificar pertenezcan legítimamente al peticionario. 3º que provenga de la línea correspondiente al apellido que se trata de alterar».

Una posibilidad es tener un apellido que margine o señale socialmente a la persona. Por ejemplo, se permite cambiar el apellido Expósito por otro elegido por el propio solicitante. Expósito era la denominación de los bebés abandonados en iglesias, conventos e instituciones en los siglos pasados.

¿Y reducir los dos apellidos a uno sólo? «Desconozco si ha habido esa petición en este Registro Civil, pero en todo caso cada español debe ser designado con dos apellidos -aunque hay muchos países en los que basta uno sólo- y este principio es de orden público», comenta Belén Quintillán. Ni siquiera puede hacerse una excepción a los extranjeros nacionalizados españoles, quienes desde que adquieren la nacionalidad española tienen que acatar el requisito de los dos apellidos.

Alteración por acuerdo
En cuanto a la alteración del orden, que la ley permite desde la aprobación de la Ley de Igualdad, para que vaya primero el de la madre en vez del padre, rige el principio general de que el primer apellido se corresponde con el primero del padre y el segundo con el primero de la madre. «Pero el padre y la madre, de común acuerdo, podrán decidir el orden de transmisión de su respectivo primer apellido, antes de la inscripción registral», detalla Quintillán. Si no se ejercita esta opción rige el orden tradicional. Ese orden de apellidos dado a su primer hijo rige para los hijos que nazcan con posterioridad, como recoge el artículo 109 del Código Civil.

El cambio de apellidos por voluntad del hijo sólo puede ejercitarlo al llegar a la mayoría de edad. Y sólo puede realizarse una vez.

Es decir, no se puede euskaldunizar García en Garciandía, pero sí cambiar la grafía a Gartzia, o reconvertirlos: Aguirre-Agirre, Alcelay-Alzelai, Bereciartúa-Bereziartua, Celaya-Zelaia...

(Publicado en la web del Diario Vasco del 20/09/08)

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